Un sorbo de agua de vida: Con la vista en el cielo y los pies en la tierra

Otoniel Plascencia González

“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.” Colosenses 3; 1, 2.

El Apóstol Pablo le escribe a la iglesia de Colosas para indicarles que ponga su mente y corazón en las cosas de arriba, pero esto no quiere decir que tengamos que abstraernos de que somos humanos, de tal forma que nos olvidemos de las cosas terrenales, hay quien piensa que el cristianismo son puras cosas celestiales, y olvidarnos de lo terrenal, como también hay quien se concentra nada  más en lo terrenal, olvidando las cosas celestiales, hay quien poco o nada se acuerda que hay un Dios y que se necesita poner nuestra mirada en las cosas de Dios, el Apóstol nos quiere decir que nos movemos en las cosas terrenales, pero que nuestros asuntos prácticos deben ser dirigidos por Dios, o sea que debemos ver lo terrenal, desde el punto de vista celestial,  Jesús lo dijo, “Si os he dicho cosas terrenales,  y no creéis,  ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?” San Juan 3; 12.

El pueblo de Israel por su dureza de corazón e incredulidad no pudieron entrar a la tierra prometida, y anduvieron errantes por 40 años, toda la generación arriba de 20 años, murieron en el desierto por su incredulidad, sólo Josué y Caleb y las nuevas generaciones entraron a la tierra prometida, ellos pudieron sufrir las aflicciones, soportaron las inclemencias del desierto, porque tenían puesta su mirada en las promesas divinas, tenían puesto su corazón y mente en Canaán, tenía la esperanza de una mejor vida, tenían una herencia pendiente y vivían a la luz de esa esperanza, “Si Jehová se agradare de nosotros,  él nos llevará a esta tierra,  y nos la entregará;  tierra que fluye leche y miel.” Números 14; 8.

Ciertamente la vida en este mundo es difícil, hay quien dice que venir a este mundo es venir a un valle de lágrimas, Jesús lo advierte a sus discípulos, “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz.  En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” San Juan 16; 33, en este mundo siempre habrá aflicciones, hay un devorador cuyo propósito es destruir, robar, matar, a eso ha venido, a devorar lo que Dios ha creado y mayormente al género humano, pero pone énfasis especial en aquellos que se convierten en discípulos de Cristo Jesús, por eso la recomendación divina, de poner continuamente la mirada en Cristo, en las cosas celestiales, ahí está el secreto en no quitar la mirada de las cosas celestiales, no hacerlo de esta manera, es cómo manejar un auto por carretera, dejando de ver de frente y poner la mirada en los pedales del carro.

Poner la mira en las cosas de arriba, con los pies en la tierra, es darnos cuenta que somos humanos y necesitamos la ayuda de Dios, soportar las aflicciones de la vida diaria, enfrentarnos día a día con un mundo lleno de maldad y de tentaciones, pero sin dejar de orar diariamente, ocuparnos del estudio de la Palabra de Dios, dejar tiempo para la alabanza a nuestro Dios, una vida entera dedicada al servicio y la adoración de nuestro Señor Jesucristo, podemos disfrutar de la presencia de Dios y los cielos abiertos si mantenemos nuestra mirada en las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios, y al final la vida eterna que Cristo ganó en la cruz del calvario, “para que sean vuestros días,  y los días de vuestros hijos,  tan numerosos sobre la tierra que Jehová juró a vuestros padres que les había de dar,  como los días de los cielos sobre la tierra.” Deuteronomio 11; 21, no hay otra forma de salir triunfantes de esta vida, Cristo ya ganó por nosotros y quiere llevarnos de la mano hasta la victoria, Él ha prometido estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.

Si en realidad quieres vivir una vida cristiana en victoria, es necesario atender las indicaciones divinas, no quitar la mirada de las cosas celestiales, como también si hasta el momento sientes que te hundes y tu vida va en declive, es porque has quitado tu mirada de las cosas de arriba, debemos de vivir enfocados, sabiendo que vivimos en un mundo de maldad, pero que Cristo está siempre con su mano extendida hacía nosotros para socorrernos en nuestras debilidades, recuerda vivir con la mirada en el cielo, pero con los pies en la tierra, Cristo te ama y quiere llevarte de victoria en victoria.

Que el Alto Dios te guíe a toda verdad y justicia. A Cristo sea toda la honra por su sacrificio en la cruz del calvario. Amén.

NOTA: Teléfono 451-17-39, celular (614) 2 76-30-82. Cultos de Adoración a Dios en la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús en Calle Mártires de Aldama # 52, a espaldas de la escuela 45, así como en la Misión Apostólica de la Fe en Cristo Jesús, en calle 13 y Aldama, a una cuadra del campo de futbol.

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