¡Dios existe!: Leonel Carrasco

Leonel Carrasco Puertas.

“Señor te doy gracias porque sé que existes; y en la vida y en el mundo estas presente”

El ser humano, generación tras generación cae en los mismos errores; la historia dice claramente lo que no funciona y sin embargo reaparecen las mismas actitudes, y por lo tanto los mismos resultados.

¿Por qué no aprendemos de nuestras experiencias? Y la respuesta es por soberbia y altivez y la soberbia viene, esta crece y cuando no creemos en Dios, cuando no lo reconocemos; cuando no propagamos su palabra, y no obedecemos sus mandamientos. El tema de nuestro amado Padre, de nuestro creador se ha minimizado; no queremos creer plenamente en él, porque eso significa comprometerse con una fuerza superior, que exige amor, y en dar amor siempre existe sacrificio. Qué más da si hago mi mayor esfuerzo en mi trabajo, qué más da si robo, si ayudo, si participo, si vivo o muero. Esta mediocridad nos apartó de Dios, porque al creador se le encuentra en todo lo que nos encomendamos a él.

Dios está en la laboriosidad de hacer de este mundo, un lugar mejor para nosotros sus hijos.

¡Es que Dios me castigo! ¿Y quién dijo que Dios castiga? Dios nos da el libre albedrío, y en comunidad con lo que generemos cada cual; vivimos las consecuencias.

Te pregunto ¿Por qué no crees en Dios?  ¿Crees acaso que eres una casualidad, o accidente de la naturaleza o del universo? ¿De dónde vienen todas esas manifestaciones de amor que transmitimos los humanos? DIOS EXISTE y está esperando que seamos instrumento de paz y amor.

Dios se hace presente cuando dices la verdad, cuando haces lo correcto, cuando eres honesto, cuando respetas a los demás, cuando haces tú mayor esfuerzo, cuando das un servicio basado en el amor. El aislarte de Dios es un acto de auto destrucción, puede ser una muerte rápida; o tan lenta como una vida eterna. Se dice superficialmente ¡yo sí creo en Dios!, pero no lo honro con mis acciones; sé que existe, pero en mi vida no caben sus exigencias, solo lo recordaremos en nuestros malos momentos, perdón, sálvame, me muero.

A Dios nuestro Señor, hay que aclamarlo, bendecirlo, glorificarlo y sobre todo amarlo en vida, en vida hermano, para el día de nuestra partida irnos en paz, un solo pensamiento de gratitud elevado al cielo, es la plegaria más perfecta.

Si no sientes la presencia de Dios en tu vida, es porque no estás haciendo, lo correcto, solo en la práctica del bien; la luz del creador se manifiesta. Cuántas veces hemos escuchado de personas hundidas en el mal resurgen, renacen, cuando finalmente se dan cuenta que Dios existe, cuando apreciamos la magnitud de lo que somos, y la maravilla de lo que Dios ha hecho por nosotros, que nos acoge con su maravilloso amor, elevemos la vista para buscar a aquel que nos ha brindado TODO, no somos casualidad; somos parte de una creación divina, de un plan, de un propósito, de un destino.

¿Qué da más? Una vida con Dios o sin él ¿Qué da más? Caminar solo en este mundo o tomados de su mano derecha, del que nos hizo, del que nos ama del todo poderosos, del principio y el fin.

El caos que alcanza a la humanidad no es el castigo de Dios, es la falta de fe, de esperanza, cuando no se cree en él.

La existencia se estanca en lo terrenal, mas no en lo espiritual, y las cadenas de lo perecedero impiden experimentar la trascendencia. No esperamos que se abra el cielo y venga Dios a rescatarnos de la incredulidad para encontrarlo. Lo que se bene abrir es el corazón para encontrarlo y hacer una conexión de amor entre los seres humanos. Dios está en el otro, en el de enseguida en todos. Amando al prójimo estás viendo a Dios que a todos nos bendice y ama.

 

Por su atención, gracias