Con jabón amarillo, los templos de San Jerónimo, Santa Ana y San Carlos, fueron impermeabilizados, además de aplicar piedra de alumbre.
Para ello, 50 personas se inscribieron en el Taller de impermeabilización tradicional que se llevó a cabo el pasado jueves, en la Casa de la Cultura, donde el párroco de Aldama, José Guadalupe Ramírez Velázquez, dio la bienvenida, mientras el cronista de la ciudad, Manuel Martínez, ofreció una breve historia del templo Santa Ana de Chinarras y San Carlos Borromeo.
La arquitecta Wendy Suárez dio una reseña de la restauración que se realizó años atrás en el templo Santa Ana de Chinarras.
La doctora Patricia Zamudio mencionó la importancia de la conservación de las prácticas tradicionales en edificios construidos a base de tierra.
Al día siguiente, el viernes, manos a la obra, inició la impermeabilización simultánea en los tres templos, para lo cual se organizaron cinco brigadas, es decir, mientras unos impermeabilizaban en San Carlos, otros en San Jerónimo y otros en Santa Ana.
El Taller de impermeabilización fue organizado por la asociación civil Misiones Coloniales, Parroquia de San Jerónimo, patronado de restauración del templo San Jerónimo, Presidencia Municipal, Culturas Populares y Gobierno del Estado, entre otros.
La arquitecta Karla Morales Porras, de Misiones Coloniales, informó que a HECHOS de Aldama que al Taller de impermeabilización se inscribieron 50 personas, entre ellas, de Aldama, Chihuahua, Parral y un joven que acudió desde la Ciudad de México.
Karla Morales comentó que el martes fue el último día de impermeabilización, mientras que ayer miércoles, la clausura, a las 5:00 de la tarde, en el templo San Jerónimo, donde se hizo entrega de certificados a las personas que participaron en el Taller de impermeabilización.
También se proyectó un vídeo sobre el taller de impermeabilización, donde se incluyeron testimonios de los participantes.
La arquitecta Karla Morales comentó que la impermeabilización es un proceso “muy sencillo”, se adquieren 16 kilos de jabón amarillo, los cuales se pican en trozos pequeños y se disuelven en 100 litros de agua.
Entonces, el agua y el jabón se meten a calentar en un tambo de 200 litros (removiendo a fuego lento).
Es importante que no llegue a hervir, sólo calentar el agua hasta que el jabón sea una solución acuosa y evitar la espuma.
Karla Morales agregó que luego se barre perfectamente la azotea, revisando canales, gárgolas y bajantes, para que deben estar libres de obstrucciones.
Es importante retirar las capas desprendidas de impermeabilizaciones anteriores y se resanan grietas o fisuras.
Por último, se puede hacer una desinfección con cloro diluido en agua en caso de haber retirado hierba o esta crezca comúnmente en el sitio.
La arquitecta Karla Morales dijo que una vez lista la superficie, se aplica la solución de jabón en caliente y con un trapeador.
La aplicación se realiza lentamente para no crear espuma o burbujas. Luego se deja secar alrededor de tres horas.
Para un mejor sellado, se prepara una capa de alumbre.
Ese procedimiento se hace en otro recipiente, donde se preparan 8 kilos de alumbre en piedra por 100 litros de agua.
El alumbre debe molerse golpeando con un martillo para una disolución más rápida.
De la misma forma, se diluye en el recipiente con el agua caliente, sin hervir. Luego se aplica con un trapeador, encima de la capa que se había aplicado del jabón amarillo.
Esta operación (jabón y alumbre) se repite hasta completar 6 capas de cada una (12 manos en total), siempre terminando con la capa de alumbre, con lo que se obtendrá una superficie brillante, donde el agua resbala.
Es importante comentar que el jabón amarillo se consigue en la tienda Jabón La Corona, en la ciudad de Chihuahua, (614) 481-06-96, mientras que la piedra de alumbre en plantas medicinales Arámbula, (14) 416-28-22.